viernes, 26 de junio de 2009

En mi ánimo, sólo hay compasión ahora. Sé que estás sufriendo. Sé que vienes aquí todas las tardes a lamentarte de tu suerte. No temas nada, que te mandaré buenos deseos. Deseas irte; y eso me incomoda; aunque espero que seas feliz. Si pudieras imaginar los males que aún te aguardan antes de llegar a otro amor, te quedarías conmigo y serías inmortal. Extrañas a tu amor, pero deberías saber que una mortal no puede competir con las diosas, ni por su cuerpo ni por su belleza.

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